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“Es una medición super interesante, porque el rating de hoy es una medición más bien comercial y esta es una producción que se ha hecho con mucho amor y seguiremos trabajando con mucho cariño para la gente que la ve”.
Marcelo Alonso
acerca del sistema actual de medición de rating.

23 diciembre 2012

Las TVs públicas que llegaron a ser independientes

La siguiente es una transcripción de un artículo redactado por Darío Mizrahi en Infobae América

¿Cómo hicieron los países europeos para crear canales de radiodifusión estatales creíbles y hasta críticos del Gobierno? Diferencias con los medios de América Latina

“Uno de los problemas centrales de los medios públicos en Latinoamérica es que los Gobiernos conciben a la información como una herramienta de propaganda. Consideran que hay una sola verdad y que son ellos quienes la tienen”, explica Valerio Fuenzalida, profesor de la Facultad de Comunicaciones de la Pontificia Universidad Católica de Chile, en diálogo con Infobae América.

“Tienen una fe ingenua en el poder de la propaganda. Creen que la información tiene un efecto mágico de conversión sobre quienes la reciben: alguien lee un titular y automáticamente se convence por esas palabras. El derrumbe de las dictaduras muestra que eso no funciona así”, agrega.

La consecuencia de esta concepción de la información pública es que los medios de comunicación estatales terminan siendo controlados por los gobiernos. Así, con algunos matices, se convierten en órganos de prensa.

Pero esto no es así en todo el mundo. Hay países que lograron formar radios y canales de televisión públicos que difunden contenidos de calidad y relevantes para la sociedad, sin perder la mirada crítica que el periodismo debe tener respecto del poder político.

La barrera europea entre los medios y el Gobierno

“La situación es un poco diferente en el norte y en el sur de Europa. En el mundo anglosajón los medios son tradicionalmente más independientes de los Gobiernos. En la parte latina, esa tradición es más reciente y menos fuerte”, cuenta José-Manuel Nobre-Correia, profesor emérito de información y comunicación de la Universidad Libre de Bruselas, Bélgica.

Al margen de las diferencias, los distintos países crearon instituciones reguladoras de los medios públicos que funcionan como “barreras”, limitando la intervención del Gobierno sobre ellos.

“En Portugal, la creación de la Alta Autoridad para la Comunicación Social le dio más independencia a la televisión y a la radio públicas. Está conformada por cinco representantes, cuatro de ellos designados por el parlamento, y el quinto nombrado por los otros miembros”, explica Nobre-Correia.

“Cuando se elige un director para algún medio público se necesita el acuerdo de la Alta Autoridad, que verifica si trata de una persona competente y que no está claramente al servicio del Gobierno”, agrega.

Francia tiene un organismo equivalente, el Consejo Superior del Audiovisual. Está compuesto por nueve miembros, tres designados por el Presidente de la República, tres por el titular del Senado y otros tres por su par de la Asamblea Nacional.

“Se busca que representen los diferentes componentes políticos, sociales y confesionales de la sociedad -dice Nobre-Correia. El Consejo designa a los presidentes de la radio y de la televisión, que luego constituyen sus equipos con independencia”.

El ejemplo de la BBC británica


La British Broadcasting Company (Compañía Británica de Radiodifusión) es el máximo exponente de una empresa de medios pública, independiente del poder político. No sólo por la histórica credibilidad que tuvo en la audiencia, sino porque combinó productos de calidad con un alto nivel de popularidad.

“John Reith, el primer director de la BBC, consideraba que la radio debía ser un servicio público, no un servicio estatal. Desde 2007 lo controla una comisión formada por el Poder Ejecutivo en concertación con los partidos de la oposición, que luego es aprobada por la reina”, cuenta Nobre-Correia.

“Se financia con un canon que tienen que pagar los usuarios para disponer de receptores de radio y televisión, y no admite publicidad en su programación”, agrega.

La BBC no es sólo un canal de televisión. A pesar de ser público, se convirtió en un verdadero emporio mediático, que cuenta con distintas emisoras audiovisuales, y hasta con un prestigioso canal de noticias internacional, la BBC Mundo.

El regionalismo alemán

“En Alemania -dice Nobre-Correia- no había cadenas de radio nacionales antes de la unificación. Eran regionales y dependían de los distintos Estados de la Federación. En los cincuenta, cada uno creó su televisión, brindando una emisión nacional de una forma particular: si el Estado de Baviera, por dar un ejemplo, emitía entre las 9 y las 11, a Hamburgo le tocaba entre las 13 y las 15, y así con todos”.

“Como esta estructura era muy complicada, crearon un segundo canal centralizado en la ciudad de Gutenberg. El resto se emite sólo a nivel estadual. Cada Administración tiene una institución superior del audiovisual que hace de barrera entre el Estado y los medios públicos”.

El problema del financiamiento

No hay independencia informativa sin autonomía financiera. “Por eso se busca que el financiamiento no dependa del Gobierno, ni de los políticos que, interesados en que no se expongan algunas cosas, pueden quitarle los fondos”, explica Fuenzalida.

Gran Bretaña no es el único que aplica el canon, que resulta exitoso porque es como un impuesto que va directo a los medios públicos, sin intermediación del Poder Ejecutivo. Francia y Portugal también lo aplican, y la radio pública no admite publicidad. La televisión sí tiene, pero no puede superar cierto porcentaje del total de ingresos.

En Alemania se acepta la publicidad, pero no luego de las 21(en Francia tampoco), ni durante el fin de semana.

Sin embargo, parece difícil que se puedan rechazar por mucho más tiempo los fondos del sector privado. “La competencia hoy es tan grande que los costos son mayores. La televisión pública necesita más dinero y la tendencia es a que haya más publicidad”.

Televisión Nacional de Chile, la BBC de América Latina


“TVN se constituyó hace veinte años siguiendo el modelo de la BBC. El directorio está compuesto por siete miembros, que se renuevan de a mitades cada cuatro años. El nombramiento se hace a través de un acuerdo entre el Presidente y el Senado”, dice Fuenzalida.

“Es una excepción en América Latina porque compite con otros canales. Se financia con publicidad privada y el Gobierno sólo puede hacer algunos aportes limitados para ciertas campañas. Está muy bien administrado y tiene mucha audiencia, debido principalmente a su credibilidad en el área informativa”, agrega.

Además tiene un canal con 24 horas de noticias que se emite por el cable, cuya cobertura está en torno al 50 por ciento de los hogares.

Es cierto que financiarse casi exclusivamente con publicidad privada puede poner en riesgo la calidad de lo que se emite, porque hacer productos populares se vuelve lo más importante para atraer al sector privado y así solventarse. Por eso los países europeos se oponen.

Pero su autonomía será siempre mayor a la de un canal privado, porque el riesgo de quiebra es mucho menor, ya que sería impensable que el Estado lo permitiera. Por eso TVN puede darles lugar a programas relevantes y necesarios, aunque no tan populares. Con el agregado no menor de que nada les impide ser críticos del Gobierno.

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