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05 abril 2013

Asesinato de Jaime Guzmán



Regreso a este blog con esta columna y mis hechos con historia, hoy tocaré un hecho que nos conmovió en 1991, cual fue el asesinato de Jaime Guzmán Errázuriz, entonces senador por Santiago Poniente, de la Unión Demócrata Independiente (UDI). 

Jaime Guzmán Errázuriz (nacido en Santiago el 28 de junio de 1946), único hombre de tres hermanos (acá destacamos a la periodista Rosario Guzmán, quien trabajó varios años en Canal 13), fue asesinado el 1 de abril de 1991 a la salida del campus Oriente de la Universidad Católica, tras dictar su clase de Derecho Constitucional. Conducido por su chofer, primero a la sede de la UDI, y luego al Hospital Militar de Santiago, murió al cabo de tres horas.

La causa de su asesinato fue el haber defendido una postura contraria a una Reforma Constitucional que a su juicio, facultaba al Presidente de la República a indultar terroristas, debilitando las penas en torno a este tipo de ilícitos.

Tanto su velorio y su funeral fueron muy concurridos, y no exentos de manifestaciones a favor o en contra: a favor hubo manifestaciones hacia Augusto Pinochet, algunos militares en servicio activo y en retiro, y militantes de la UDI. Con pifias recibieron al entonces Comandante en Jefe de la FACH, Fernando Matthei, algunos militantes de RN, y personeros del gobierno encabezado en ese entonces por Patricio Aylwin.

La investigación judicial estableció que los autores materiales fueron los militantes del Frente Patriotico Manuel Rodríguez (FPMR), Ricardo Palma Salamanca y Raúl Escobar Poblete, mientras que los autores intelectuales serían Galvarino Apablaza, Mauricio Hernández Norambuena y Juan Gutiérrez Fischmann, alias El Chele. La operación se preparó, según fuentes periodísticas, desde 1988.

No menor es el antecedente de la animadversión de Jaime Guzmán a los organismos de inteligencia: Guzmán era férreo detractor tanto de la DINA como de la CNI.

Su participación en el Régimen Militar es fruto de gran controversia, en particular por el conocimiento que tenía de los sistemáticos atropellos de los derechos humanos cometidos durante el régimen de Pinochet, según consta en documentos judiciales, lo cual no mermó en ningún momento su fidelidad al régimen. En palabras del propio Guzmán:

"Los civiles que estábamos en el gobierno, nos dimos cuenta de que el régimen militar era un caballo chúcaro y desbocado al que había que ponerle freno, para que no cometiera más violaciones a los derechos humanos (...) Nosotros cuando nos enteramos de que habría un fusilamiento o una desaparición la tratamos de evitar, y en muchos casos lo logramos".

Respecto a esto, dijo el abogado de Derechos Humanos, Nelson Caucoto:

"... grave es que sabiéndose que ocurrían tales atropellos, o aún más, que “iban a ocurrir”, no se denunció esos hechos delictuales a los tribunales -en circunstancias- que éstos ya estaban abocados al conocimiento de recursos de amparos, denuncias por secuestro, por presuntas desgracias interpuestas a favor de cientos de chilenos que finalmente desaparecieron para siempre".

El único condenado por el asesinato de Guzmán es Hernández Norambuena (quien se fugó en la  cinematográfica escapada en helicóptero desde la Cárcel de Alta Seguridad el 30 de diciembre de 1996), quien cumple una pena de 30 años, por el secuestro del empresario brasileño Washington Olivetto, en Brasil. Apablaza vive con su esposa y tres hijos en Buenos Aires. La Corte Suprema de Argentina aprobó su extradición a pedido de la justicia chilena, pero posteriormente la Comisión Nacional de Refugiados de Argentina decidió otorgarle asilo político el 10 de septiembre de 2010. Los demás autores están en Cuba.

 

El mismo año 1991 se creó la Fundación Jaime Guzmán con el ánimo de preservar y divulgar su ideario, para que este "formara e inspirara a las futuras generaciones". El 9 de noviembre de 2008 el entonces senador Pablo Longueira, su amigo íntimo, inauguró en la capital chilena (en el límite de las comunas de Las Condes y Vitacura, frente a la Embajada de Estados Unidos), un memorial en homenaje a su persona con una esculrua de María Angélica Echavarri. La avenida de Santiago donde en Providencia se encuentra el Campus Oriente de la Universidad Católica lleva su nombre (hasta la fecha del asesinato se llamaba Presidente Battle y Ordóñez); también lo tienen al menos una calle (en Talagante) y un pasaje (Ovalle). La Facultad de Derecho de su alma máter otorga el Premio Jaime Guzmán Errázuriz.

Esta es la historia del asesinato de un político que fue siempre fiel a sus principios (tanto políticos como religiosos), nunca se echó para atrás y eso, le costó la vida. Nunca contrajo matrimonio. De esos políticos que independiente, se pudieran tener diferencias con él, le daba prestigio a la política.

JAIME GUZMÁN ERRÁZURIZ
(28 DE JUNIO DE 1946- 1 DE ABRIL DE 1991).

4 comentarios:

  1. te fuiste a la mierda con el ultimo parrafo, perdiste toda credibibilidad.

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  2. Hahaha el último párrafo está de más.... hombres como él desprestigiaron la política, haciéndola sucia, justificando las matanzas y validando constitucionalmente los vejámenes contra los que piensan diferente.

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  3. ¿Prestigio a la qué? ¿Guzmán? Un tipo que no denunciaba las violaciones a los DDHH le daba prestigio a la política? Un tipo que justificó hasta su muerte una constitución impuesta autoritariamente que a su vez imponía una visión conservadora sin preguntarle a nadie obviamente? De qué estamos hablando? Esto es chacota?

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  4. Por Jaime Guzmán está vivo Osvaldo Andrade.

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